Habilidades blandas
Docente de la Facultad de Ciencias Empresariales USAT
Docente del curso Habilidades Blandas para la Gestión Empresarial
Escuchaba al señor Guterres decir hace unos días, que en los conflictos bélicos actuales nadie está respetando los acuerdos internacionales de respeto a los derechos humanos dejando entrever que cada quién está haciendo lo que se les viene en gana.
En las organizaciones de hoy, la realidad no es distinta. Los gerentes están teniendo mil y un conflicto intraorganizacional que está deteriorando el clima laboral con la consiguiente repercusión en la productividad y esta, a su vez, en la competitividad de las empresas.
Revisando algunos casos al respecto, veo que la constante está en los comportamientos de los trabajadores. Agresiones en los centros de trabajo, insubordinaciones injustificadas, confrontaciones desmesuradas entre colegas y a todo nivel jerárquico. Cada uno tratando de llevar “agua para su molino”.
Es innegable que la cuestión pasa por los problemas de interacción humana en los centros laborales. No hay tolerancia, empatía, comprensión del otro. Hay mucho individualismo y el “sálvese quien pueda” es moneda corriente en esta época.
Se hace pues, imperiosa la necesidad de la mirada hacia las soft skills o habilidades blandas. Todos se preocupan por las competencias técnicas o hard skills tanto desde los requisitos para cubrir un puesto como para el logro de metas con un enfoque estrictamente crematístico, sin darse cuenta de que tan importante como el “qué se tiene que lograr” es el “cómo se tiene que alcanzar el objetivo”.
Habilidades como el saber conectar con la gente sabiendo escuchar de manera asertiva lo que se nos comunica, teniendo la sensibilidad suficiente para trabajar con otros que piensan diferente buscando las similitudes que nos unen y no las diferencias que nos separan, siendo distintos pero no distantes, ofreciendo productos y servicios con calidad pero sobre todo con calidez, gestionando adecuadamente nuestro tiempo por respeto al tiempo de los demás, buscando la eficacia y la eficiencia en la gestión organizacional desde identificar claramente lo que es urgente y lo que es importante, ejerciendo un liderazgo realmente transformador de las vidas que trabajan dentro de la organización con nosotros depositando su confianza y sueños y de los que atendemos cada día brindando solución a sus necesidades esperanzados en que les hagamos una vida más confortable y placentera a través de la experiencia que les ofrecemos a partir de lo que les vendemos.
¡Cuánta inteligencia emocional falta en nuestras organizaciones!
¡Cuánta capacidad para reconocer nuestras propias emociones y las ajenas nos falta!





